El abandono y su principal consecuencia: perder tu independencia

Analiza tu vida en un minuto.

Si haciendo este rápido ejercicio mental observas que la mayor parte de las cosas que te han ocurrido se resumen en la palabra ‘abandono’ este artículo puede darte muchas pistas de lo que te está ocurriendo y también la solución al problema.

Estas son algunas de las imágenes que pueden haberte venido a la mente:

  • Mis padres me querían, pero menos que a los demás
  • No tuve grandes amigos cuando estaba en el colegio, ni ahora tampoco
  • Cuando parece que mi vida se está arreglando algo se estropea y vuelvo a sentirme solo
  • No me fío de la gente, al final siempre me dejan tirado
  • Mis jefes nunca me han apoyado, de hecho nunca me han dado el trabajo ni el sueldo que merezco
  • Me siento inseguro, incluso tengo miedo y no sé porqué
  • No soy capaz de hacer muchas cosas que para los demás son algo normal

…y así podríamos seguir con una larga lista. Si además necesitas a otras personas continuamente en tu vida (tu pareja, tus padres, tus amigos, tus hijos…) si eres incapaz de quedarte solo sin llenarte de angustia, si tienes tendencia a enfermar, si crees que la tristeza ha sido tu compañera de vida.

Es posible que sufras la Herida del Abandono e inconscientemente te hayas colocado la máscara de la dependencia para evitar sufrir… y sí, dependiendo de otros tal vez no sufras tanto pero el caso es que en tu vida se siguen repitiendo los patrones del abandono y eso en el fondo te hace sufrir mucho más y lo que es peor te aleja de conseguir cosas que llevas tiempo deseando.

La herida del abandono suele surgir entre el primer y tercer año de vida del niño.

– Cuando nace un hermano y el niño siente que sus padres le prestan menos atención.

– Si está enfermo y tiene que ser hospitalizado.

– Si los papás trabajan, llegan cansados y le dedican poco tiempo.

– Si los padres le dejan en casa de un familiar durante unos días.

El niño sufre mucho, es tan pequeño que no es capaz de integrar lo que le está pasando, su mente no procesa lo que ocurre a su alrededor igual que un adulto y entonces crea una subpersonalidad, una manera de comportarse en la vida diferente para evitar que le vuelvan a abandonar, una personalidad de dependencia que es como una máscara que se coloca inconscientemente.

En un principio parece que funciona. Si el niño se aferra más a sus padres parece que le abandonan menos pero en el fondo cada vez atrae más situaciones y personas en su vida que vuelven a abandonarle y por tanto se coloca cada vez más la máscara de la dependencia.

Y la vida transcurre siempre igual: “me siento solo, conozco a alguien (o encuentro un trabajo, un amigo, un grupo), tengo miedo de perderlo, pensar en perderlo me hace sufrir, me coloco la máscara de la dependencia para que no me abandonen, pero sigo sufriendo… y al final se van”.

En realidad la herida del abandono no está sanada, con la máscara el niño está tapándose la herida con una venda sin estar curada y si esa herida no se sana, se va haciendo cada vez más profunda y el cuerpo comienza a mostrar síntomas.

Si las emociones que sentimos cuando éramos niños no se liberan, cada vez iremos atrayendo más situaciones de abandono a nuestra vida, es la manera que nuestro Ser Superior tiene de llamar nuestra atención para decirnos que tenemos que integrar la experiencia, aceptarla y evolucionar.

Aceptar el abandono

La clave es la aceptación. Aceptar que tus padres te abandonaron. Aceptar que tú también les has abandonado en alguna ocasión de tu vida ¿o no? Y lo más difícil: aceptar que te has abandonado a ti mismo al renunciar a coger las riendas de tu vida y volverte tan dependiente de los demás.

Aceptar el abandono no significa que te guste o que lo apruebes. Tampoco que tú tengas que hacer las cosas igual que tus padres. Aceptar significa reconocer que nos ocurrió y que nosotros nos hemos comportado igual con otras personas, pero sobre todo con nosotros mismos, nos hemos abandonado sin luchar por nuestra libertad.

El proceso de aceptación no es inmediato, no ocurre de un día para otro, pero al trabajar con esta Herida, notarás que estás comenzando a sanar tu herida de abandono cuando prefieras estar acompañado pero no te importe estar solo; cuando prefieras el apoyo de alguien en tu tarea, pero te sientas capaz de llevarla a cabo solo.

Ejercicio

El trabajo que necesitamos hacer para sanar esta herida es muy personal y profundo y por ello he creado un Taller donde te acompaño en todo el proceso ya que tienes que ser tú quien diga ¡Basta, se acabó que esta máscara siga dominando mi vida! Puedes ver los detalles aquí y visualizar gratuitamente el primer módulo.

Pero quiero proponerte un ejercicio de tapping que te ayudará a extraer ideas y emociones, que aliviarán tu herida y te prepararán para el camino de regreso a tu verdadero Yo.

1.- Identifica el problema (la emoción y el recuerdo específico) y forma la frase de tapping

Como dice Gary Craig, detrás de cada emoción hay un evento específico. Necesitamos encontrar cual es y liberar su carga emocional con EFT. Si crees que tienes la herida del abandono, haz una lista de recuerdos o creencias relacionados con este tema.

Si de niño no te sentiste querido, entonces busca la base de esta creencia. (No te prestaron atención, te pegaron, te gritaron, te dejaron llorar sin consolarte, etc.) Si es algo que pasó en muchas ocasiones y no puedes recordar una sola vez, entonces puedes formar la frase preparatoria como “Aunque mi madre siempre me gritaba cuando tardaba en vestirme”

Por ejemplo:

“El primer día del colegio cuando lloré mucho al quedarme solo”

“Cuando Papá se fue de viaje y pensaba que nunca iba a volver”

“Creo que no puedo lograr nada solo, necesito ayuda”

2.-Observa tu cuerpo e identifica la manifestación física de la emoción.

El cuerpo es muy sabio, nos ayuda a resolver bloqueos emocionales manifestando dolor, presión, etc. en alguna parte. Toma consciencia de estas señales y úsalas en las rondas. Según baja la intensidad de la sensación física, bajará la intensidad de la emoción. Incluso puedes hacer algunas rondas completas solo con lo que sientes en el cuerpo (“esta presión en el pecho”), y evaluar al final la emoción. Evaluar lo que sientes entre 0 y 10 también te ayudará a saber dónde te encuentras en el proceso.

3.-Haz las rondas de tapping

El objetivo es llegar a una intensidad de 0. Si surgen otros aspectos o recuerdos, toma nota de ellos y te recomiendo que hagas tapping sobre ellos también.

Estos recuerdos pueden ser muy dolorosos, si comienzas a sentir angustia simplemente recordándolos puedes inscribirte en el Taller o bien solicitar sesiones privadas conmigo y te ayudaré personalmente a superar este proceso.

Aquí tienes un ejemplo de un ejercicio de tapping para sanar la Herida de Abandono

Y aquí puedes inscribirte al Taller Sanar las Heridas del alma. El primer módulo es de acceso gratuito.

Aquí puedes leer mi anterior artículo sobre cómo surgen las heridas del alma. Si en algún momento has  sentido que no se te aceptaba, puede interesarte leer también mi anterior artículo sobre la Herida del Rechazo que también va acompañada por un vídeo que te ayudará a aliviar este dolor.

** Las enseñanzas relacionadas con las heridas están reflejadas en el libro de Lise Bourbeau “Las cinco heridas que impiden ser uno mismo”, aunque lo ejercicios de este artículo y del Taller son creación personal mía. Si quieres profundizar por tu cuenta en el tema, te recomiendo encarecidamente que leas el libro al que hago referencia.

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Si deseas compartir con tus lectores el artículo o usar partes del mismo, aunque sean pequeñas, deberán estar entrecomilladas, citando siempre el nombre de Patricia Rómer como autora, junto a un link directo a www.patriciaromer.com

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