¿Adicto a tus heridas del alma?

Cada día observo más en las personas que nos rodean, y en mi misma también, que unas veces de forma consciente y muchas más de forma inconsciente nos volvemos adictos a una herida emocional, a unas circunstancias y a una forma de vida que en el fondo nos daña.

Nos hemos acostumbrado tanto a vivir con esa herida, a convivir con la máscara que falsamente nos protege que nos acabamos identificando con el trauma que queremos curar.

Y así, nos etiquetamos porque de alguna manera eso nos da seguridad. Y le contamos a los demás:

Yo soy una niña abandonada y es lógico y razonable que me haya vuelto dependiente”.

o

“Yo soy víctima de una negligencia médica. Ya bastante he sufrido como para que ahora renuncie a mis beneficios sociales”

o

“Conmigo cometieron una injusticia, tengo derecho a estar ofendido y a exigir reparación”

o

“Mi diabetes me impide viajar libremente, necesito mi medicación, mis rutinas y estar en lugares que me hagan sentir seguro”.

Nota: en este ejemplo, la enfermedad nada tiene que ver con la adicción a la herida emocional. Hay diabéticos cuya vida es plenamente satisfactoria y no hacen de esa circunstancia una bandera.

Una de mis autoras favoritas Caroline Myss llamaba a esta actitud “Heridología” o lo que es lo mismo el síndrome de la adicción al problema.

El trauma se ha convertido en parte de tu personalidad.

El trauma ha encontrado un medio para sobrevivir y se ha convertido en una fórmula para ser aceptado por la sociedad.

Pero si no lo sanas, por debajo sigue subyaciendo el problema, que sigues sin aceptarte a ti mismo. Si necesitas seguir enarbolando la bandera de la herida para que te quieran es porque en el fondo no te quieres a ti mismo.

La herida te ayuda a pertenecer, y ese extra que te proporciona es lo que te impide sanar.

¿No te das cuenta que lo que estás haciendo es invertir tu energía del presente en algo que ocurrió en el pasado? ¡Qué sinsentido cuando lo que necesitas es actuar aquí y ahora, no?

En nuestra sociedad se ha vuelto muy popular el usar las heridas para ser aceptado. Hay una gran diferencia entre las personas que hacen esto para ganarse tu atención y quienes usan sus heridas del pasado para superar una situación y convertir un dolor en una oportunidad y simplemente la mencionan porque es parte de una vivencia. Y si quieres ejemplos no tienes más que ver la televisión a diario.

¿Cómo sé si soy adicto a mis heridas del alma?

Los que lleváis tiempo siguiendo mis artículos y vídeos sabéis que soy muy práctica, así que aquí van algunas de las características que te ayudarán a reconocer la adicción a una herida:

  1. Te sientes parte de un grupo de personas con la misma herida. Te identificas con ellos y toda tu vida gira en torno a ellos.
  2. Cuando las cosas en tu vida están bien y en calma, parece que necesitas “agitarlas”.
  3. Cuando todo parece que se está arreglando, haces hago o algo pasa que te hace fracasar.
  4. Eres incapaz de disfrutar de las pequeñas cosas que la vida te ofrece. En cuanto consigues una meta te sientes vacío y necesitas nuevos retos.
  5. Algunos de tus seres queridos comienzan a estar hartos de tus cambios emocionales.
  6. El enfado o la tristeza son tus compañeros habituales de vida.

Y aquí tienes algunas claves para sanar tu adicción a una herida emocional, para dejar de usar la herida como una excusa para no sanar:

  1. Presta atención a tus heridas. No te resistas a ellas. Trata de observarlas imparcialmente. Escucha todo lo que tu herida tenga que decir y luego elige dejarla marchar.
  2. Compasión: es duro lo que te ha ocurrido, llevas mucho tiempo con ese trauma y no puedes pretender sanarlo de un día para otro. Trátate con respeto y compasión.
  3. Trabaja el perdón en tres direcciones: perdonas a quien te abrió la herida, te perdonas a ti mismo por abrir la herida en otros y también te perdonas por herirte a ti mismo manteniendo el trauma abierto.
  4. Realiza ejercicios de crecimiento personal con tus heridas. Hay muchas técnicas útiles como el tapping o la meditación. En mi canal de vídeos tienes muchos de acceso gratuito que te ayudarán.
  5. Pide ayuda a tus seres queridos o a un profesional que te acompañen en el camino de ver la herida y el trauma de una manera más amplia. Eso te llevará a pasar página.
  6. Te felicitas por cada pequeño paso que des. Cada vez que actúas sin reaccionar por la herida avanzas hacia el cierre del trauma y es bueno ser consciente de ello también.

Esto es políticamente incorrecto pero no por ello menos cierto, Caroline Myss afirma que “cuando la enfermedad es parte de tu viaje espiritual ninguna medicina, ningún médico podrá curarte hasta que tu espíritu haya decidido cambiar”. Y aquí ha comenzado tu primer paso ¿Estás decidido a cambiar? Si tu respuesta es SI, aquí tienes un vídeo que puede ayudarte.

Si tu respuesta es SI, aquí tienes el acceso al primer módulo del taller Sanar las Heridas del Alma.

Cuéntame qué opinas sobre la adicción a las heridas del alma. Me encanta leer tus comentarios.

2 thoughts on “¿Adicto a tus heridas del alma?”

  1. He superado sentirme víctima. Las dos últimas si acaso, me pone triste no poder hacer las cosas que quiero principalmente por el padecimiento crónico. Yo si quiero salir, no disfruto vivir enferma. Gracias por tus consejos, eres un ser extraordinario.

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