Culpable

Poco nuevo puede escribirse ya sobre la culpa. Por lo que trataré que mi aportación en este tema sea algo más práctica para ayudarte a saltar esa barrera que bloquea tu avance.

La culpa es una emoción muy poderosa. Es positiva si la utilizas para cambiar una conducta y ya. Es tremendamente dañina cuando nos bloquea y te quedas atrapado en ella.

La culpa es como un ente que sin forma ni contenido muchas veces te persigue allá donde vas. Ese fantasma te susurra “cuidado” pero otras veces “ni te muevas, no lo hagas” de tal manera que te mantiene en continua tensión con esa persona, con esa situación o incluso en todos los aspectos de tu vida.

Te niegas a ti mismo la posibilidad de experimentar cosas nuevas, y ya no te digo las viejas, apartas los retos, te acomodas a lo que tienes sin aspirar a más.

Lo que no funciona

Pensamos que si nos sentimos culpables no volveremos a repetir esa conducta. La culpa no garantiza un cambio de conducta porque eso requiere mirar hacia delante y la culpa te ata al pasado.

Pensamos que si hacemos a otro sentir culpable eso resarcirá el mal que nos causó. Lo único que resarcirá el mal sería una compensación y alguien que se siente culpable es incapaz de buscar soluciones.

Pensamos que si nos sentimos culpables seremos a la vez responsables. No es así, la culpa nos bloquea y la responsabilidad, previa toma de conciencia, nos permite cambiar.

Origen

Hay personas que tienen tendencia a sentirse culpables, al igual que hay personas que tienden a culpabilizar a los demás.

Hay personas que en su infancia no les enseñaron a sentirse seguros de si mismos y de sus decisiones, al igual que hay personas que crecieron ante una severidad extrema que solo consiguieron sobrevivir emocionalmente “culpando” a otros.

Otras personas pueden hacerte sentir culpable pero realmente tu voz interior es la que te señala con más ahínco.

Sentirse culpable continuamente por todo y por todos, por hacer y por no hacer, por pensar y por omitir, por estar presente o por faltar es taaaan agotador que no te puede quedar energía para solucionar ningún problema más.

Pero como todo, tiene dos caras ya que hacer a otro sentirse culpable es la mejor manera de manipularle ¿te ocurre eso a ti? ¿Las personas que quieres o aprecian te hacen sentir culpable y al final acabas haciendo lo que ellos quieren?

La psicóloga Cristina Tabernero propone estos pasos para superar la culpabilidad:

1.- Examina si eres responsable de lo que ha pasado

2.- Reconoce la culpa

3.- Expresa la culpa. Hablar libera en parte ese sentimiento

4.- Reconoce tus propias limitaciones

5.- Elimina los auto-reproches

6.- Pide disculpas

La psicóloga Silvia Salinas asegura que “un alcohólico no dejará de beber por culpabilidad. Solo lo hará cuando se acepte tal cual es y aun así le parezca que se merece ser querido, que es digno de recibir ayuda y de pedirla”.

Hay personas que al trabajar con EFT la culpa se dan cuenta de que han estado quejándose por una situación del pasado y eso les ha servido como excusa para no responsabilizarse de su presente. Y aunque al principio sea duro, es tremendamente liberador.

Cuando la culpa nos ayuda a sensibilizarnos con la otra persona y evolucionar tiene un sentido positivo en nuestras vidas pero en este caso tiene acotada su duración y esta suele ser corta ya que lo que se persigue es superar el problema y no regodearse en él.

Y lo que dice el psicólogo Rafael Aragón en esta frase “No rehúyas la emoción de la culpa, entiéndela” resume perfectamente la filosofía de EFT. Este ejercicio está diseñado para ayudar a poner el punto y final, dejar de revivir una y otra vez lo que ocurrió y quedarse con el aprendizaje.

Asumir lo ocurrido, sin justificarme, sin fustigarme, sin evitar la responsabilidad pero con la vista puesta en la superación. Aplicando el tapping siempre encontrarás un análisis constructivo de lo ocurrido ¿lo practicamos?

2 thoughts on “Culpable”

  1. Hola Patricia, gracias por el ejercicio.
    Empezando a escucharte en el video han llegado a mi mente situaciones viejas que creía resueltas pero no lo estaban. Que “casualidad” verlo hoy 🙂
    Siempre me sorprende cuando salen de la “cajita metal” los recuerdos que necesitan ser soltados.
    Que bendición tener las técnicas para soltar y resolver todo esto. GRACIAS
    Un abrazo
    Montse

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