Humillación, la herida que nos desgarra el alma

Humillación, vergüenza… hay algo más duro que estas emociones. En realidad mi respuesta será más ambigua de lo que imaginas porque tanto la humillación como la vergüenza son algo tan personal, que depende del lugar donde estés, de tus creencias, de tus valores familiares, de tu personalidad.

Seguro que has visto personas que caminan por la calle con un aspecto que a ti y a muchos os puede resultar ridículo pero parece que no va con ellos. También habrás sido testigo de un comportamiento que te ha hecho sonrojar o volver la cara y a su autor mirar desafiante como si no fuera con él.

Precisamente por eso es ambigua mi respuesta… es algo muy personal.

No podemos determinar de antemano qué va a resultar humillante para nosotros, aunque la sociedad y la familia se encarga de aleccionarnos desde muy pequeños.

Y ese en realidad es el tema de mi artículo de este mes. La herida de la humillación. La buena noticia es que no todo el mundo la tiene, porque no a todo el mundo le avergüenzan las mismas cosas, la mala noticia es que es la más difícil de aceptar de las cinco.

Cronológicamente es la tercera herida del alma y surge cuando el niño está en la etapa de autodescubrimiento del mundo (ver vídeo, leer artículo)

Cuando una persona sufre esta herida, y se coloca la máscara del masoquismo, inconscientemente se hace daño y se avergüenza a si mismo antes de que lo hagan los demás.

Si has asistido a mis talleres sabrás que ésta es una de las heridas con las que yo llevo lidiando desde que soy consciente de su existencia. Aunque a penas ya tengo restos de ella, todavía me sorprendo reaccionando como antes de sanarla hacía. Por eso sé de lo que te hablo.

Cuando sufres la herida de humillación no te aceptas como eres y eso te hace sufrir tanto que en vez de tratar de solucionarlo, te mientes a ti mismo diciendo que te aceptas en profundidad y que no te importa que los demás no lo hagan.

Las personas con la herida de humillación tienen una voluntad férrea, están en lucha constante contra sus sentimientos y deseos pero en algún momento eso se descontrola y su conducta se vuelve tremendamente adictiva. Al decir adictiva no solo me refiero a adicciones como el alcohol, las drogas, el juego o el sexo, sino también obsesivas con un trabajo, un hobby, un tipo de comida, una canción. Y después de ese momento de ‘atracón’ llegan su compañero de vida: la culpa.

La vida de una persona que sufre herida de humillación es un ciclo

Durante su infancia sus padres les hicieron sentir culpables y tienen esa carencia en su vida, un desarrollo que les impidió autoconocerse mejor, como es natural, eso les llevó a ocultarse primero y a negarse después, y las consecuencias en su etapa de adulto es esa sensación continua de vergüenza. Y la mejor manera de ocultar lo que no les gusta es poner kilos por en medio.

La mayoría de las personas que tienen la herida de humillación tienen kilos de más. Son personas que físicamente no se consideran atractivas y ese sentimiento tan negativo sobre su autoimagen lo transmiten a los demás que tampoco les ven hermosos. Sin embargo son personas muy apreciadas precisamente porque para compensar esa falta de amor por su cuerpo, se centran en los demás, ayudan, prestan apoyo, acompañan, elogian.

Son el amigo perfecto, el colaborador imprescindible… pero ellos no se sienten dignos de ser queridos y aunque quieran más en una relación, se infravaloran tanto que no conciben que pueda haber amor para ellos, aunque sea lo que más deseen.

Te recuerdo que no hay que tener todas las características de las que te estoy hablando para sufrir esta herida y si la tienes seguramente te has identificado ya con muchas de las situaciones de las que te estoy hablando.

Trabajar esta herida requiere ir desmantelando poco a poco esos sentimientos que tienes hacia ti mismo. Reconocer abiertamente qué es lo que anhelas en esta vida y encontrar, desde tu posición de adulto, una manera de ponerlos en marcha sin dañarte.

***Si te gusta comer, seguro que hay una forma sana de hacerlo que no ponga en riesgo tu salud.

***Si te gusta la vida en pareja, estoy segura que hay alguien que te querrá como eres, cuando dejes de rebajarte.

***Si te gusta bailar, actuar, cantar, puedes sacar afuera toda esa pasión que llevas dentro, sea como sea tu cuerpo.

Y si te gusta algo que moral o socialmente no está aceptado, desde su reconocimiento y con ayuda de terapia, encontrarás una manera sana de canalizar ese deseo sin que te destruya o te haga daño.

La mejor señal que yo encontré de que ya había sanado mi herida fue dejar atrás mi vergüenza y darme cuenta que no tenía que ser perfecta para que me quisieran. Que no tenía que ser la más hermosa para ayudar a los demás y que aunque mis vídeos no fueran los mejores podía ayudar a los demás a sanar sus heridas.

Sé por lo que estás pasando, y toda la gente que ha acudido a mis talleres también. Los días 27 y 28 de octubre tenemos un taller presencial en Madrid para Sanar las Heridas del Alma y si no puedes desplazarte, el mismo taller en formato online y si no puedes tampoco aquí tienes un vídeo totalmente gratuito para comenzar a trabajar esa herida.

 

2 thoughts on “Humillación, la herida que nos desgarra el alma”

  1. Deseo información como esta pero acerca de la herida de injusticia…. En el taller se encuentra algo similar a esto donde venga un ejercicio con eft?

  2. En el taller tienes información sobre todas las heridas, información completa y profunda, ejercicios para comprenderlas, superarlas y sanarlas, para aprender a reconocerlas y a tratar a los demás. Todos los ejercicios del taller valen para todas las heridas y uno de los módulos está integramente dedicado a la herida de injusticia. Por favor lee atentamente las condiciones y en qué consiste antes de adquirirlo. Si deseas más información utiliza el sistema de la contacto de la web. Un saludo

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