“Soy incapaz de sentir” primer rasgo de la Herida de Injusticia

Recientemente el afamado chef español Jordi Cruz reconocía en un programa de televisión sus dificultades para empatizar con las emociones y sentimientos de los demás, sin saberlo nos rebeló a todos aquellos que no le conocemos en persona, que tiene la Herida de Injusticia.

“Soy incapaz de sentir, tengo la misma enfermedad que mi padre” reconocía. Desconozco si Jordi Cruz padece el trastorno neurológico conocido como Alexitimia, incapacidad de identificar el sentimiento que causan las

situaciones diarias de la vida o de otras personas, pero escuchando la entrevista y observando sus gestos se pueden ver los rasgos de la herida.

Cruz explicaba que su padre nunca le dijo que le quería, ni él tampoco lo hizo (las heridas del alma se traspasan de padres a hijos) Tan solo en su lecho de muerte, cuando su padre ya estaba inconsciente fue capaz de abrazarle y reconocer cuanto le quería, pero ni aun así fue capaz de verbalizarlo. Si quieres ver la entrevista a la que hago alusión busca el programa Chester en Internet.

Me alegro de que tuviese ese momento de inspiración pero me entristece que a sus 39 años Jordi Cruz no haya sido capaz de quitarse la máscara de la rigidez que acompaña a la herida de injusticia, hasta ahora.

¿Qué es la Herida de la Injusticia?

Cuando una persona no se siente apreciada o respetada en su justo valor o no cree recibir lo que se merece, sufre y cuando esas circunstancias se repiten a lo largo de la vida, eso nos indica que tiene abierta la Herida de Injusticia.

Esta herida se despierta con la individualidad del niño, entre los tres y los cinco años. Cuando comienza a ser consciente de las diferencias. El niño cree que le tratan con frialdad, con excesivo autoritarismo, con un exceso de críticas, severidad, intolerancia ante sus errores. En ese momento el niño crea una máscara de rigidez para protegerse, un gesto de falsa indiferencia. Cree que corta con sus sentimientos, pero en realidad lo que hace es no mostrarlos porque por dentro sufre y cada vez más.

Si te sientes así, piensa que además de la injusticia que crees estar viviendo, estás siendo muy injusto contigo mismo al no permitirte disfrutar de todo lo que la vida te ofrece, al vivir desconfiando de todo y de todos por eso espero que este artículo te ayude a ir integrando aquello que te ocurrió y también a dejar de atraer a tu vida situaciones y personas que te hagan una y otra vez vivir situaciones injustas.

Las personas que sufren esta herida son muy sensibles pero desarrollan la capacidad de no demostrarlo hacia el exterior. Se engañan a sí mismos con esa máscara que les hace parecer fríos e insensibles.

Muchas veces la herida de injusticia se esconde tras otro tipo de emociones como puede ser la vergüenza o el miedo. Cuando sufres esta herida actúas con un control férreo sobre tus emociones y en todos los aspectos de tu vida pero el autocontrol tiene un límite y llega un momento en el que todo estalla.

En realidad lo que se esconde tras esa actitud de extrema frialdad, aunque a veces no te lo puedas creer, es el miedo a que los demás te rechacen, a no ser querido. Lo más curioso es que quien sufre esta herida no lo percibe porque en realidad de cara a la sociedad, donde se nos ha enseñado que mostrar los sentimientos no es bueno, es preferible decir que algo no te importa a reconocer que te duele.

La ira es la reacción más habitual en las personas con herida de injusticia, generalmente contra las personas de su mismo sexo y el comportamiento más habitual es la rebeldía.

¿Qué otras actitudes mantiene una persona con Herida de Injusticia?

Estos comportamientos que te enumero ayudan a seguir desconectado de las emociones pero en el fondo solo incrementan el dolor y aumentan la herida:

1. Rumiar: Emociones de ira, rabia y rencor solo llevan a rumiar una y otra vez lo que ocurrió. Es decir a revivir constantemente ese dolor, humillación o vergüenza.
2. Agrandar: Al rumiar lo ocurrido nos alejamos cada vez más del hecho original. Agrandamos y exageramos lo ocurrido inconscientemente.
3. Confusión: Al enfocarnos en el problema desde el crisol de la herida de injusticia no tenemos la suficiente claridad mental para buscar soluciones adecuadas, solo vemos la posibilidad de sentirnos resarcidos.
4. Estrés: El mantenimiento en el tiempo de este tipo de emociones produce estrés y en algunos casos deriva en enfermedades con alta carga psicosomática.
5. Pérdida de energía: Desde la mentalidad de la injusticia no se ve con claridad si merece la pena luchar por una causa, olvidas la máxima del ahorro energético “Si no vas a ganar, no merece la pena luchar”.

 

Debes tener en cuenta que si llevas toda la vida ocultándote tras la máscara de la rigidez, necesitarás tiempo para dejar de depender de ese recurso

Sentirás que estás en vías de sanación cuando te permitas cometer errores, aceptes las críticas sin montar en cólera, muestres tu sensibilidad y puedas llorar frente a otros sin perder el control o temer el qué dirán. Cuando seas capaz de ponerte en la piel del que sufre y sentir ganas de aliviar su dolor, entonces disfrutarás de la vida sorbo a sorbo y te sabrá tan rica que querrás seguir sintiendo todo lo que te ofrece. TODO.

Aunque hay muchos aspectos que abordar si quieres trabajar esta herida, puedes empezar con este ejercicio de tapping en vídeo.

Sé por propia experiencia que sanar las heridas de dentro a fuera requiere mucho valor, pero tú ya has comenzado un camino que no tiene retorno y yo ya puedo verte sanado y libre y siendo la mejor versión de ti mismo. Gracias por tu apoyo en toda esta serie de artículos.

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Y si quieres más, nos vemos en el taller completo para Sanar las Heridas del Alma.

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