Kairós o el Momento Divino Oportuno

Lo reconozco, siempre he sido una persona con poca paciencia. No con los demás, porque según dicen tengo habilidad para ayudar a otros a comprender situaciones complejas y cientos de maneras para facilitar y hacer comprensible una situación. Tengo poca paciencia con las cosas que quiero.

Soy insistente y persistente hasta que el proyecto está en marcha, pero la parte que más me cuesta es la de “confiar” en que una vez en funcionamiento, los procesos tienen sus tiempos y los engranajes necesitan rodaje hasta que funcionan por inercia.

Me cuesta confiar en Kairós. Me gustaría profundizar un poco en este concepto y en sus matices.

El momento oportuno es el momento indicado para aprovechar una oportunidad y se basa en el conocimiento de la realidad y la experiencia.

Sin embargo el Momento Divino Oportuno y cuando me refiero a ‘divino’, no lo hago desde el punto de vista religioso (aunque puedes tomarlo así, si son tus creencias) lo hago pensando más en el concepto griego de ‘Kairos’ es decir un lapso indeterminado de tiempo en que algo importante sucede.  Ese momento juega un papel decisivo a través de situaciones imprevisibles e inusuales que te llevan al éxito. Es como si tú hicieses todo lo que tienes que hacer para conseguir el éxito y luego solo restase esperar a que llegue “Kairós”.

O como lo define el escritor E.C. White “el instante fugaz en el que aparece, metafóricamente hablando, una abertura (o sea, el lugar preciso) que hay que atravesar necesariamente para alcanzar o conseguir el objetivo propuesto”

¿Por qué ahora y no antes? me pregunto yo (y seguro que tú también) ¿Qué me lleva en determinado momento a tomar una decisión que cambia radicalmente mi vida? pues eso es “Kairós”.

Cuando yo empleo el adjetivo ‘divino’ me estoy refiriendo a la cualidad de algo maravilloso. Un momento preciso en el que gracias a tu buen hacer y a una chispa (hay quien le llama suerte o casualidad), algo más poderoso que tú y que yo, hace que todo ocurra, que encaje la pieza del puzle, que el engranaje funcione solo.

Neale D. Walsch habla en sus conferencias sobre una técnica que te ayuda a comprender porqué nos ocurre lo que nos ocurre y es mirar la vida en sentido inverso, es decir no desde la infancia a la adolescencia y después a la madurez sino desde lo que soy ahora a lo que fui hace diez años, por ejemplo. Esto nos sirve para comprender que lo que nos ocurre ahora es consecuencia de lo que ocurría hace diez años. Tal vez hace diez años no comprendíamos porqué estaba ocurriendo en nuestra vida lo que ocurría y nos fustigábamos con frases tipo:

¿Por qué me ocurre esto a mí?

Otra vez estoy igual. Nunca voy a superar este problema

¿Qué he hecho yo para merecer esto?

O más concreto

¿Por qué cuando tenía 18 años tiré por la borda 4 años de preparación para estudiar Medicina? ¿Por qué dije no al contrato de mi vida en Canal Sur TV? ¿Por qué sufrí una preeclampsia con síndrome de HELLP?… pues bien, sin ello:

No escribiría profesionalmente o usaría la palabra como herramienta de ayuda a los demás

No me habría reinventado personal y profesionalmente

No valoraría mi vida y la de mis seres queridos como lo hago ahora

Ahora soy capaz de responder a esos por qués, precisamente porque lo que tengo y he conseguido es la causa de aquello.

Así que no caigas en la pregunta trampa

¿Y no hubiera sido mejor que no tener aquel sufrimiento?

Sí, claro que habría sido mejor tener todo lo que tengo sin sufrimiento. Y eso es posible. Lo que NO sería posible es tener todo lo que tengo sin haber vivido lo que viví.

El sufrimiento fue opcional. Las vivencias las necesité.

Es cierto que la vida nos trae momentos muy dolorosos, para algunos incluso casi insoportables (y digo casi porque si estás leyendo esto es que puedes con eso y con mucho más) pero somos nosotros los que elegimos sufrir y centrarnos en el por qué y no en qué mensaje trae para mi esto que me está pasando.

Quiero compartir contigo un claro ejemplo sobre el Momento Divino Oportuno, que  me ha servido para inspirar este artículo y estoy segura de que algo parecido te ha ocurrido a ti también.

Desde que mi hijo cumplió 6 años hemos sido Papás de asistencia fija a sus entrenamientos y partidos de fútbol, con lluvia, con un calor de 42 grados, sacrificando fines de semana e incluso vacaciones para acompañarle. Hemos probado cualquier tipo de deporte que pudiera motivarle a hacer actividad física: judo, Krav Maga, natación, running, entrenamientos con pesas, patinaje… todo lo que se os pueda ocurrir y más, incluso aprendí a hacer el pino y la voltereta lateral para ayudarle a aprobar su examen de educación física.

Cuando cumplió 16 años se plantó y no hubo manera: “Estoy harto de hacer deporte, hasta ahora lo he hecho por contentaros pero nunca me ha gustado”. Era tal su desidia que llegaba a pasarse los dos meses de vacaciones de verano tumbado en el sofá sin moverse más que para comer y dormir.

Tuve que escuchar las críticas de familiares, de amigos e incluso alguna que otra discusión familiar por su actitud. ¡Había ocasiones en que incluso le dolía toda la musculatura de tanta inactividad! Obviamente comenzó a ganar peso. ¡Y así durante cinco años!

De repente, un nutricionista le comentó que para él sería difícil adelgazar y ponerse en forma física por su constitución. Al día siguiente buscó por Internet una tabla de ejercicios y me dio unas instrucciones sobre alimentación que quería seguir. Aquí puedes ver la diferencia en tan solo 6 meses.

A veces nos empeñamos con nosotros mismos y con los demás en que las cosas ocurran cuando nosotros queremos, y no es así. No ha llegado el Momento Divino Oportuno.

Con esto no te quiero decir que dejes de intentar lo que quieres conseguir, o que dejes que tus hijos malogren su salud ya que estoy segura que todo lo que hicimos por fomentar en él una vida saludable, fue creando un poso que cuando llegó el Momento Divino Oportuno, ocurrió.

Así que sigue adelante, sé flexible, y practica la paciencia hasta que el momento perfecto llegué y ‘Kairós’ te sorprenda con su llegada.

Y mientras ¿qué puedes hacer?… trabajar con tapping o cualquier otra herramienta que conozcas tu frustración, tu desesperación para tratar de mantener la dosis de confianza suficiente y para no tirar la toalla.

No tengo preparado un vídeo específico, pero lo haré cuando llegue mi Momento Divino Oportuno (¡Sonríe!) mientras éste puede ayudarte.

 

14 thoughts on “Kairós o el Momento Divino Oportuno”

  1. Buenas tardes, Patricia.
    Qué interesante que haya aparecido tu artículo en estos momentos, ya que estoy viviendo una situación muy parecida a la que tú describes.
    Llevo ya un par de años buscando un cambio en mi vida, a nivel de pareja.
    Lo estoy trabajando con EFT y otras técnicas, leyendo libros, yendo a talleres, haciendo talleres online…… pero ese cambio no acaba de llegar, y a veces me desespero pensando que lo estoy haciendo mal, que hay algo malo en mí que me impide conseguir lo que quiero.
    Tal vez sea como tú dices, cuestión de plantar la semilla, prepararse, y confiar que, cuando llegue el momento adecuado, la oportunidad va a aparecer.
    Ese pensamiento me hace sentir mejor y me da más esperanza.
    Muchas gracias por tu artículo.
    Un abrazo.
    Francisco

  2. Querida Patrícia, una y mil veces tengo que agradecerte todo lo que escribes, sin lo cuál nunca hubiera conseguido mis propósitos. Dejar de fumar, estar en mi peso ideal, o simplemente aceptarme y estar en paz con mi vida.
    Eternamente graciassss!!!

  3. Me ha encantado Patricia! Yo también estoy teniendo esa sensación últimamente, yo he trabajado en mí misma durante mucho tiempo (como tú bien sabes) y ahora siento que lo único que tengo que hacer es fluir y dejar que pasen las cosas. También siento impaciencia porque quiero ver más allá jajjajaja
    Me encanta lo bien que lo has explicado y sobre todo me gusta como trabajas!! Un abrazo grande

  4. Me alegro que existan esas sinergias y que lo que escribo os toque el corazón. Seguramente juntos sea más fácil dejar que todo se coloque una vez que el trabajo está hecho. Gracias

  5. Gracias a ti por estar ahí y por ser tan amable de contar tus experiencias. Hay muchas personas que se sienten desesperadas por su situación y que alguien que ha pasado por ello y ahora es feliz lo cuente es de gran valor. Abrazos

  6. Excelente articulo. Poe un momento me estaba retratada. Y justo ahora tengo frustracion. Lo pondre en practica. Mil gracias Patricia.

  7. Gracias, creo que a todos nos pasa en alguna ocasión de querer acelerar el tiempo sin darnos cuenta que a veces requiere más de lo que esperamos. Dice Deepak Chopra que cuando la meta es gozosa no importa si tardamos meses o años en conseguirla. No siempre es fácil pero es importante recordarlo.

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