El impulso de la frustración

La frustración es una emoción por la que todos pasamos más temprano que tarde. Se trata de ese momento en el que por enésima vez no consigues aquello que esperas y para lo que has estado peleando duramente.

Según tu personalidad, la frustración puede bloquearte o puede hacerte reaccionar con conductas y hábitos perniciosos para ti y totalmente contrarios a tu objetivo. O ambas cosas.

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Cuando te bloquea, la frustración te inhabilita para seguir y en los peores casos te desconecta de tus sueños. Como ya os he dicho muchas veces imaginar, soñar, es el primer paso para que algo se haga realidad.

Emocionalmente la frustración te hace sentir inútil, incapaz, baja tu autoestima. La frustración resta puntos a  tu motivación.

Hay quien propone reconectarte con tu deseo, visitar con la imaginación el futuro y seguir pensando que lo has conseguido, pero en la mayoría de las ocasiones la propia frustración inhabilita la eficacia del método y la proyección se convierte automáticamente en voces de miedo, que se traducen en frases como “no lo voy a conseguir, es imposible, ya he fracaso otras veces, ya me lo habían dicho que para mí era imposible”.

Hay que trabajar con la frustración para volver a encontrar otro punto escalar en la motivación. Y el paso primordial pasa por aceptarla y sentirla.

Aceptación es vivir lo que nos toca vivir sabiendo que se pasa, que todavía no has dicho la última palabra y aún así encontrarle algo bueno y positivo. Para salir de la frustración éste es el primer paso, y lo que yo te propongo es ir más allá, es usar la frustración para impulsarte y encontrar nuevos caminos, ¿quién ha dicho que solo hay una manera de llegar a Roma?

Dar un paso más Acepta la frustración, está ahí para algo
Revierte la dirección de la frustración ¿Qué has aprendido de tus supuestos fracasos?
Impúlsate hacia arriba ¿Qué cosas diferentes puedes hacer?

La frustración surge casi en nuestros primeros días de vida, no conseguimos lo que queremos y carecemos de medios o habilidades para ello o para comprender lo que nos ocurre.

Si entendemos la frustración como algo negativo nos hundirá pero y si conseguimos entenderla como un punto de apoyo que tal vez va a frenar nuestra rueda que gira hacia un objetivo, pero te permitirá hacer más grande su eje y por tanto llegar.

Si nos dejamos llevar por ella entramos en un círculo vicioso de emociones contra ti mismo: incapacidad, baja autoestima, demérito, desesperanza, amargura.

Y contra el exterior: resentimiento contra personas y situaciones, ira, rabia, odio, rencor, culpabilizar.

Aceptar tu frustración no significa aceptar limitaciones, imposiciones o creencias de los demás, solo estás abriendo un campo de posibilidades: “Quiero esto, no sé cómo lo voy a conseguir, si hay algún camino lo encontraré y mientras lo sigo intentando” Así estás entrenando tu frustración y la estás convirtiendo en tolerancia.

Pasos para entrenar tu frustración

  1. Aceptación lógica y racional
  2. Aceptación emocional
  3. Aceptación espiritual y profunda
  4. Evolución
  5. Vuelta a la motivación
  6. Nuevas acciones
  7. Éxito

La frustración te dice que algo tienes que cambiar, que te has esforzado y no has conseguido el premio, pero no te dice que debas abandonar el proyecto. Es cuestión de tiempo.

La tolerancia está relacionada con el tiempo que tardas en reaccionar a la presión, al estrés que experimentas cuando las cosas no salen como deseas.

Te ayudará pensar creativamente que esta situación te hace más fuerte y con más posibilidades de conseguir tu objetivo y otras muchas cosas detrás.

Y no olvides que todo lo anterior tiene que derivar en nuevas acciones. No vale aceptar y seguir haciendo lo mismo. Sin embargo si el supuesto fracaso se debe a que no le has dedicado tiempo suficiente para que se materialice, a que te faltaba preparación o bien tendrías que haberle dedicado más esfuerzo, no cambies en el plano de la actuación, repite e insiste, mentalmente ponle más emociones positivas a tu proyecto.

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A veces el premio no es el que tu esperas, es otro y puede que sea mejor

La terapeuta Gwen Bonnel le llama el factor frustración, si tratas de abordar la frustración solo con la lógica, te arrastrará, hay que trabajar las emociones ya que en este caso el sentido común no ayuda. Reconvertir la frustración es un ejemplo más de cómo usar emociones negativas a modo de pértiga para superar problemas.

Además… ¿Tienes algo mejor que hacer que volverlo a intentar?

Si deseas trabajar este tema, puedes seguir el ejercicio en vídeo que he preparado (solo para suscriptores de mi web)

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