Mi más odiado enemigo

Considero parte de mi labor ayudar a las personas que vienen a la consulta a analizar lo que consideran un error o una desviación de sus metas. Siempre es bueno para aprender de lo ocurrido pero también para algo mucho más importante, poder pasar página y liberarnos metafóricamente de la energía de un fracaso. Una vez que comprendes que ese paso era necesario para poder construir el siguiente podemos invertir nuestra energía en las modificaciones necesarias y lo que primero denominamos fracaso, ahora lo consideramos un regalo.

Esta autoevaluación no nada tiene que ver con la autocrítica, con el juicio despiadado o con la lapidación a la que algunas personas se someten cada vez que creen que algo no les sale bien. ¿Crees que tú no eres así? Observa tus palabras, especialmente cuando empiezan por cuantificadores universales: Nunca, Siempre, Todo, Nada…

La autocrítica feroz es un hábito, y los hábitos crean caminos neuronales que hacen que acabemos creyéndonos aquello en lo que nos hemos enfocado demasiado tiempo. Nunca me van a querer. Siempre me equivoco en los exámenes. Todo lo que hago es un auténtico desastre. Nada me salve bien. Es imposible para mí hacer lo que tú haces.

¿Y sabes qué pensamiento profundo y devastador está bajo este tipo de autocrítica? El convencimiento de que eres defectuoso desde tu nacimiento. Sí, así de duro es nuestro subconsciente. ¿Algo malo hay en mi? No, tal solo hay un hábito que ahora no te sirve, así que necesitas emplear tiempo, paciencia y persistencia para cambiarlo.

Es importante, especialmente al principio hacer un esfuerzo para redirigir tus pensamientos críticos. Comienza simplemente estando alerta a cuando hablas mal de ti. El siguiente paso es cambiar la forma que tienes de definirte, no me refiero a que tengas que alardear, aunque a si lo haces te aplaudiré, me refiero a encontrar fórmulas neutras que no te hagan sentir mal.

Puedes comenzar por cambiar ‘Nada me sale bien’ por ‘Voy a tratar de hacerlo de otra manera’ o en vez de ‘Nunca me van a querer’ puedes decir ‘Hasta ahora mis relaciones no han sido como yo esperaba’. Al principio estarás más en un lado que en otro, pero con persistencia será cada vez más fácil. Después tocará pasar de tus palabras a tus pensamientos, pero mejor empezar por el principio.

Se trata de pasar de ser tu peor enemigo, el que te hace bullying a convertirte en tu mejor aliado. No te engañes, nadie nace con autoestima, esa es una habilidad que se aprende y se perfeccionas, nunca es tarde para ello ¿Qué te parece si comenzamos con un poco de tapping?

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