Rechazar y ser rechazado, dos caras de la misma moneda
Cuando un niño no integra la sensación de rechazo se pone la máscara de la huida y atrae inconscientemente situaciones en las que de adulto es rechazado.
Cuando un niño no integra la sensación de rechazo se pone la máscara de la huida y atrae inconscientemente situaciones en las que de adulto es rechazado.